Y llegó la oscuridad...

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En las municipales, primera vez en España que la mujer tenía derecho a voto (cola de votantes en Hernani el 23 de abril)

Gaza

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PALESTINA ASKATU!!

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martes

Días despues de conceder esta entrevista,el anciano cooperante español fué ayer hospitalizado en la localidad india donde desarolla su labor.

«La actual crisis es la mayor tragicomedia que he conocido». Hace escasos días, el casi nonagenario fundador de una de las más prestigiosas organizaciones solidarias abría su corazón a este periodista en la localidad india de Anantapur, donde en el último medio siglo ha desarrollado un ejemplar proyecto solidario con los últimos parias de la Tierra. Ayer, cosas de la vida, Vicente Ferrer era hospitalizado de urgencia tras sufrir una embolia cerebral. El ex jesuita permanece «en estado crítico pero estable», según los médicos que lo atienden, inconsciente pero con sus constantes vitales controladas, lo que alienta las esperanzas de una evolución favorable de su crisis. Ésta es la entrevista que concedió a EL CORREO.
-¿Cuándo llegará el momento en que no sea necesaria la intervención de la Fundación Vicente Ferrer?
-No llegará nunca. El trabajo que hacemos no terminará jamás y lo continuarán mis hijos.
-¿Cómo les afecta la crisis?
-(Vicente Ferrer esboza una sonrisa que va ampliándose hasta llegar a la carcajada). La crisis actual es la mayor tragicomedia a la que he asistido en mi vida y demuestra que lo que prevalecerá es el plan de Dios y no el de los hombres, que se vendrá abajo como la Torre de Babel. En todo caso, hay más de 2.000 pueblos en Anantapur que pueden subsistir por sí mismos durante cierto tiempo, hasta que ésta acabe.
Un español en Anantapur
En ningún otro lugar de India la población local considera al extranjero de raza blanca español por defecto. Pero Anantapur es diferente. Ya en la pequeña y caótica estación de tren hay quien grita un «¡hola!» al occidental recién llegado, que casi no tiene que modular palabra para que el triciclo motorizado comience una frenética carrera hacia su destino. Es el fenómeno Vicente Ferrer, cuya Fundación ha cambiado el panorama de esta región de la provincia sureña de Andra Pradesh, del tamaño de Extremadura, donde la ONG catalana ya cuenta con 135.000 niños apadrinados y en la que ha desarrollado numerosos proyectos destinados a proporcionar las herramientas materiales y didácticas para que hombres, mujeres y niños de toda casta y condición puedan subsistir por sus propios medios. Para Ferrer, la pobreza tiene una solución tan sencilla que la mayoría no quiere aceptarla: «Repartir la riqueza».
Vicente Ferrer recibe a EL CORREO en su despacho de la Fundación, cuyas infraestructuras en Anantapur son espectaculares. Todo un logro en un país como éste. Como cada día, está absorto en la lectura de las noticias que su secretaria personal, Erica Barbancho, ha imprimido de las ediciones digitales de varios medios españoles. Levanta la mirada y dedica al periodista una sonrisa. «¿Y tú quién eres?».
La pregunta muestra la cantidad de gente que se desplaza hasta Anantapur para ver los logros de la Fundación. Ferrer siempre ha buscado que sus donantes se identifiquen con los proyectos, y no hay semana en la que no vengan padrinos a ver a sus niños o miembros de otras ONG a tomar nota de sus propuestas. Es toda una institución en el mundo de la solidaridad, como atestiguan los premios que se amontonan a su nombre: Príncipe de Asturias de la Concordia, Español Universal, Personaje destacado de la historia del siglo XX por la UNESCO, Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad, y Premio Espíritu Olímpico, entre muchos otros. En enero llegó la última distinción, otorgada por el Gobierno español: la Orden del Mérito Civil.
En la habitación hay una frase suya enmarcada: «Si Dios es perfecto, ¿por qué ha creado un mundo tan imperfecto?».
-¿Ha encontrado la respuesta?
-Por supuesto. La respuesta la dio el propio Jesús cuando dijo que su Reino no era de este mundo. Vivimos en un universo en el que la imperfección es parte inherente de su estructura, porque está regido por los hombres que ahora parecen empecinados en correr, ciegos, hasta el precipicio de la muerte. En el mundo hay más gente buena que mala, pero estos últimos son más listos. En cualquier caso, nuestro destino es ir más allá y entrar en el Reino de los Cielos.
-Parece una visión muy espiritual para alguien que ha proporcionado soluciones terrenales a más de dos millones de personas.
-Hemos llegado a miles de pueblos y la calidad de vida de estas personas ha mejorado. Cada comunidad posee una cuenta bancaria con un capital que no se toca y cuyos intereses se reparten entre todos. Cuando alguien apadrina un niño, no sólo le ayuda a él, sino a su familia y su entorno. Es un sistema sostenible porque asegura una visión a largo plazo y poco a poco se crea un modelo en el que todos ayudan a todos.
-¿No cree que el trabajo que hacen las ONG corresponde a los gobiernos?
-No. Las ONG no están para eso. Son la intervención del pueblo anónimo que se junta para hacer frente al dolor al que no puede llegar la gigantesca mano del Estado, y su éxito no debería ser determinado por premios o títulos, sino por cómo la inteligencia es aplicada a lo práctico. Me causa inmensa pena ver que las ONG se convierten en multinacionales que siguen sistemas y metodologías de empresa. Deberían ser un espíritu, nunca un negocio, y tener un concepto ideológico. Pero es cierto que cada vez hay normas más estrictas que nos llevan a tener una contabilidad tan detallada que nos obliga a utilizar un espacio gigantesco para guardar todo tipo de facturas durante años.
-Pero es necesaria la transparencia para evitar casos de corrupción.
-Tiene que haber nobleza y las ONG tienen que actuar con proyectos que supongan una ayuda mutua y respetable, pero no hay que espantarse si se descubren irregularidades. Sucede en todas partes, como podemos ver a diario. Las autoridades tendrían que comprobar que se cumplen objetivos y se obtienen resultados y no inundarnos con burocracia estéril.
«Nunca habrá igualdad»
Ferrer llegó a India en 1952, como jesuita, y continúa su labor cuatro décadas después de que se decidiera su expulsión por negarse a regresar a Europa tras un periodo de 17 años trabajando como misionero. En ese tiempo puso en marcha una de las primeras asociaciones dedicadas al desarrollo de las zonas rurales de un país donde 700 millones de personas viven con menos de 20 rupias (30 céntimos de euro) al día. Él impulsó la creación de una extensa red de pozos que llevaron el agua a quienes nunca la hubieran obtenido por otros medios. No es de extrañar que, cuando Nueva Delhi también decidió expulsarlo, miles de 'intocables' (hindúes de la casta más baja) se manifestaran en contra y consiguieran que Ferrer continuara en India, donde incluso Indira Gandhi reconoció su labor.
-¿Cómo ve el mundo en el futuro?
-Llegará un día en que todas las civilizaciones y razas serán del mismo color, pero no habrá igualdad.
-Critica a menudo a los científicos y sus logros.
-¡Como locos buscan nuevos planetas y la forma de llegar a ellos! ¿Para qué, para enviar allí a la gente y dejar que se muera de hambre? Los científicos son analfabetos del espíritu. Tienen vergüenza de confesar que los misterios del mundo no están hechos para sus telescopios. Es todo un engaño para que la gente no piense en su propia vida finita. Queremos sentirnos inmortales, pero olvidamos que ser esto no es tan importante como hacer el bien.
-Sin embargo, con ese criterio, Vicente Ferrer ha crecido de forma espectacular desde que abrió la oficina en Barcelona, hace diez años.
-Hemos crecido porque ha calado el concepto de hacer ricos a los pobres en todas las facetas de la vida y porque se ha dado un importante desarrollo económico en España. Afortunadamente, no dependemos de ONG internacionales que basan sus planes en los libros. Mantenemos nuestra independencia y eso la gente lo tiene en alta estima. Además, dinero llama a dinero, y ahora es mucho más fácil para nosotros recibir donaciones y llevar a cabo nuestros objetivos. El modelo de San Ignacio de Loyola me ha animado siempre. Él dijo: «Para vosotros, los heroísmos deberían ser actos ordinarios». El correo Vasco.

1 comentario:

  1. Hola Gloria cariño, me acabo de enterar de el cierre s
    de tu espacio en spaces. Cuenta conmigo para lo que quieras, si necesitas algo pidemelo. Un beso muy grande!

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Hola, Kaixo, hello, ola, ciao, hallo, ni hao, As-salaam-aleykum, Shalom,