El país del sol naciente, tiembla y no precisamente por los terremotos.
Japón el país con los habitantes más inexpresivos del planeta, llora.
Los japones, un pueblo educado para no mostrar emociones, educado en la dureza de un estado feudal
Después de Hiroshima y Nagasaki, pensarían que nada podía ser peor.
Resulta de un surrealismo extraño, iquietante ,ver derrumbarse al pueblo japonés, considerado por otros, en otros tiempos una ''raza cruel'' cuya fama dejaron evidente durante la ocupación en China.
Extraña filosofía de vida, incomprensible para el visceral carácter latino.
Bastó una gran ola, para que toda esa capa de dureza pincelada durante siglos, cayese y mostrase al final su humanidad.
Ayer me sorprendí ,al escuchar a un taxista japonés ''emocionarse''era la primera vez que escuchaba la voz de su emperador,un emperador frío y distante, al que su pueblo da una lección ''No somos de piedra''
Japón, el país más avanzado del mundo, ha demostrado que guardaba todo los errores del capitalismo occidental debajo de la alfombra.
Su eficiente laboriosidad ha quedado en entredicho y ahora una espada de Damocles de dimensiones descomunales, pende sobre ellos.
De la imagen de los antiguos samuráis, que se regían por ''El Código de Bushido '' y sus siete principios:
Honradez y Justicia
Valor Heroico
Compasión
Cortesía
Honor
A aquella otra, donde un kamikaze de impertérrita mirada, posaba para la cámara antes de morir por ese emperador, que poco tiempo después, quedó plasmado en una fotografía denigrante y ridícula, rindiéndose a los americanos vestidos con un frac.
Una catástrofe, ha conseguido romper las defensas psicológicas de los habitantes del Japón milenario.
De aquella imagen impactante, terrible, de una madre con su hijo; y detrás de ellos, el devastado , árido y patético paisaje de una Hiroshima fantasmal y gótica.
Han pasado 66 años de aquella infamia (diculpénme pero aquellas bombas que cayeron contra un pueblo desarmado, merece dicho calificativo ¿no creen?).
Al final los pueblos acaban por rebelarse contra sus tiranos, aunque sea con sus lágrimas...
Habiendo enfermado en el camino
Mis sueños merodean
Por páramos yermos.
Matsue Baso poeta japonés .1644 - Osaka, 28 de noviembre de 1694.
A la memoria de todas las víctimas.
Gloria.D.R










Hermoso, cierto, triste...Grande como siempre querida amiga.
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