El halcón no soportaba la superioridad del águila como excelente cazadora, ya que se podía elevar a grandes alturas desde donde se encontrara, tenía la capacidad de quedar inmóvil en el aire y alcanzar grandes velocidades.
Su vista abarcaba grandes rasgos de distancia, lo que le permitía localizar y focalizar sus objetivos.
El plumaje del águila era hermoso y con sus grandes garras podía sujetar firmemente a su presa en pleno vuelo.
Tampoco le gustaba el Cóndor, pues aunque podía sujetarse en el aire por planeo, era para su gusto un ave carroñera y sin estilo, que se disputaba con sus semejantes algunos restos en descomposición.
A diferencia del águila que al menos poseía algunas cualidades, el cóndor carecía de las mismas para cazar y no tenía gracia. Sin embargo y a pesar de sus limitaciones, cuando abria sus alas era todo un espectaculo para la naturaleza, y eso no lo podía soportar el Halcón.
El cóndor podía vivir con poco y compartir su mesa con otras aves, así era felíz.
Cada mañana, el Halcón emprendía su vuelo sintiendose superior a ambos.
Volaba con gran fortaleza, ágil, raudo y veloz.
Siempre queriendo demostrar su superioridad ante los anteriores compañeros, abria sus alas y audaz atacaba a toda clase de aves y a algunos mamiferos de pequeño tamaño.
Así vivia, amargado, solo, tratando de aparentar siempre ser el mejor, hasta el fatídico dia en que emprendió vuelo por el camino equivocado y fue a parar en el vidrio del parabrisas de un camión. Obvio, los halcones tienen la cabeza pequeña, quizás por eso nunca entendió que el Águila siempre será águila, incomparable, grande, magestuosa.
Y que el Cóndor, siempre será cóndor. Ninguno mejor que el otro para la cadena, y cada uno con sus propias necesidades de supervivencia y permanencia en la tierra.
Con sus propias cualidades y atributos, porque todos los seres que existen en la tierra son igualmente importantes.
Se puede llegar a ser águila o cóndor, el órden jerárquico no es mas que un título que no se llevarán más allá de las montañas de la vida.
Lo que no está bien es ser Halcón, que aún conociendo su grandeza nunca pudo aceptar las limitaciones o cualidades ajenas y terminó estrellado.
Yo prefiero ser águila y tener un corazón de cóndor.
publicado por Dharma



Sí, querida amiga, por desgracia este mundo está lleno de halcones, de buitres carroñeros y hasta de ratas y lo peor es que la mayoría se exhiben
ResponderEliminarcreyendo que son pavos reales.
Genial entrada, maravillosa fábula.
Mil besos.
Clochard