Y llegó la oscuridad...

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En las municipales, primera vez en España que la mujer tenía derecho a voto (cola de votantes en Hernani el 23 de abril)

Gaza

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PALESTINA ASKATU!!

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jueves

Un pequeño detalle para el autor del libro: El peso de lo Invisible Javier Vayá


Aquella mañana, el libro me susurró desde la mesilla donde reposaba después de una noche de insomnio.


¡Vamos! El tren nos espera…





El y yo nos adentramos en la estación.







Nos acomodamos y el libro quiso ocupar un lugar en un asiento, como a su autor le gustaba observar el ir y venir de la gente pensando que cada una de esas personas tenían un poco de sus poemas y relatos..
























Nos paramos un momento a contemplar el puerto.


Su mirada se perdió en el infinito


Volvía a murmurar,
retiró el cigarrillo entre los labios comenzó a recitar unos fragmentos de su poema Extranjeros








Hagamos de nuestros cuerpos


La última frontera probable



Convirtámonos en inmigrantes en tierra inhóspita y extraña


.







Y llegamos a nuestro destino.


Y allí estaba el.




Sentado, esperando a que alguien le sacase de tedio de saberse estatua, inmóvil, pero con la mente bullendo de ideas, viendo pasar los años…







Buenos Días profesor.


Mire aquí le traigo el libro de un muchacho, es un poeta, un contador de historias de la vida.


Le dejare el libro, yo, me sentare en ese banco de enfrente.


























El profesor abrió el libro y se detuvo.


Eligio para su lectura el poema Rincones de la ausencia.

Te recorro, nostalgia infinita


lamiendo las heridas del tiempo


fiel reflejo de mi fracaso


entre callejuelas indolentes


que forman la ciudad del recuerdo,


Te reconozco, fiel melancolía


como un amigo que siempre vuelve


como un sueño que jamás termina


de desvanecerse…
















Sonrió con melancolía el viejo profesor…

Y me dijo: Bendita esperanza, que después de irme yo de este mundo, contemplo con regocijo que nacieron más poetas.

Y a continuación recordó un fragmento de su libro Niebla.



Los hombres no sucumbimos a las grandes penas y a las grandes alegrías, y es porque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes. Y la vida es esto, niebla.

El libro no murmuró en el tiempo que estuvimos con Unamuno , quizás la emoción se lo impedía.

Volvimos de vuelta al tren, solo pidió apoyarse en mi vieja mochila.





Y yo respete su silencio 


Dedicado a mi querido poeta autor del libro.

Javier Vayá «El peso de lo invisible»


2 comentarios:

  1. Pues nada como el poeta enmudece yo lo parloteo todo.....Me parece ingenioso, simpático, con un respeto y un cariño que se pronuncia con cada palabra...los versos entresacados de las páginas un alegato infalible para devorar un libro que hasta que no consiga que Javier me lo dedique estará incompleto...Porque para los que amamos los libros es una sensación muy especial poder tener un ejemplar de alguien a quién conocemos y con el que nos hemos emocionado muchas veces....verdad Glori?? y es que si es de Javier es especial...Gracias por este homenaje merecido a un poeta que no dudo que arrancará llegando muy lejos....Besos con muchas alas para los dos....

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Hola, Kaixo, hello, ola, ciao, hallo, ni hao, As-salaam-aleykum, Shalom,